Composición de especies de tiburones y variabilidad de las capturas en la pesquería artesanal del Pacífico de Guatemala: una propuesta para la gestión espacial y temporal.

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Regional Studies in Marine Science
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Composición de especies de tiburones y variabilidad de las capturas en la pesquería artesanal del Pacífico de Guatemala: un llamado a la gestión espacial y temporal
Maria de Belén Chacón-Paz, Julio Sánchez-Jiménez, Elisa Areano, Juan Carlos Pérez-Jiménez
a Fundación Mundo Azul, Km 21.5 carretera a Villa Canales, Ciudad de Guatemala, Guatemala b El Colegio de la Frontera Sur, Av. Rancho Polígono 2-A, Ciudad Industrial, CP. 24500, Lerma, Campeche, México
*Autor de correspondencia: jcperez@ecosur.mx (J.C. Pérez-Jiménez).
https://doi.org/10.1016/j.rsma.2026.105113 Recibido el 17 de diciembre de 2025; recibido en su forma revisada el 29 de mayo de 2026; aceptado el 1 de junio de 2026 Disponible en línea el 5 de junio de 2026 2352-4855/© 2026 Los autores. Publicado por Elsevier B.V. Este es un artículo de acceso abierto bajo licencia CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0).
Resumen
Las pesquerías artesanales de tiburón a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala operan con una regulación mínima, lo que genera preocupación sobre la sostenibilidad de las capturas y la conservación de especies vulnerables. En apoyo al Plan de Acción Nacional para Tiburones, Rayas y Quimeras de Guatemala (PAN-Guatemala), este estudio tuvo como objetivos (1) actualizar el inventario de especies de tiburón desembarcadas en la pesca artesanal y (2) evaluar la variación estacional y anual en las tasas de captura, la estructura de tallas, la proporción de sexos y las etapas de madurez de las especies desembarcadas con mayor frecuencia. Entre 2017 y 2024, 2386 días de monitoreo permitieron recopilar datos de 9527 viajes de pesca en las principales comunidades. Se registró un total de 24,987 tiburones pertenecientes a 14 especies, de las cuales cinco —Sphyrna lewini, Rhizoprionodon longurio, Carcharhinus falciformis, Mustelus lunulatus y C. limbatus— representaron el 98.5% de los desembarques. Cabe destacar que el 78.5% de las especies registradas están clasificadas como amenazadas por la UICN, y que la captura estuvo fuertemente dominada por etapas tempranas de vida. Las tendencias estacionales de talla indicaron una presencia constante de estas etapas en aguas costeras (capturadas en operaciones de pesca realizadas dentro de los 30 km desde la costa), patrón que se mantuvo de manera consistente a lo largo de los años. El CPUE (captura por unidad de esfuerzo) y la estructura de tallas mostraron patrones de variación espacial y estacional, probablemente influenciados por diferencias en la selectividad de las artes de pesca, las características del hábitat y la naturaleza no estandarizada de las estimaciones de CPUE. Sin embargo, estos hallazgos resaltan el valor potencial de las estrategias de gestión espacial y temporal, así como la necesidad de continuar la investigación, el monitoreo comunitario y las iniciativas de comanejo para refinar, orientar y fortalecer su implementación en las pesquerías artesanales de las comunidades costeras estudiadas a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala.
1. Introducción
La Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Guatemala abarca aproximadamente 110,944 km², incluyendo una plataforma continental de 14,009 km² y 254 km de línea costera. Estas áreas marinas y costeras sostienen poblaciones de importancia comercial de peces óseos, crustáceos y elasmobranquios.
Aunque la pesca contribuye solo con el 0.2% al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, sigue siendo una fuente vital de seguridad alimentaria y empleo para las comunidades costeras. Sin embargo, el estado de explotación de la mayoría de los recursos pesqueros del país sigue siendo poco comprendido debido a la falta de un programa permanente de monitoreo y evaluación pesquera (FAO, 2018).
La Ley General de Pesca y Acuicultura de Guatemala define los procedimientos para obtener licencias y permisos de pesca; sin embargo, información crítica —como el número de pescadores activos, embarcaciones y esfuerzo pesquero total— permanece incompleta. Se estima que alrededor de 20,000 pescadores artesanales operan a nivel nacional, con aproximadamente el 70% con base en la costa del Pacífico, donde los volúmenes de captura son mayores (FAO, 2018). Las estimaciones de captura varían considerablemente: Lindop et al. (2015) reportaron desembarques anuales de entre 24,721 y 54,896 toneladas durante 2000–2010, mientras que la FAO (2018) reportó valores de entre 10,000 y 38,000 toneladas para el mismo período, lo que evidencia la incertidumbre en los registros oficiales.
Las pesquerías artesanales de las costas Pacífica y Caribeña de Guatemala utilizan principalmente lanchas pequeñas (6–7 m) con motor fuera de borda. Los elasmobranquios, ya sea capturados de forma dirigida o como fauna de acompañamiento, se capturan principalmente con palangres y redes agalleras, que son las artes de pesca predominantes tanto en la costa Atlántica como en la Pacífica de Guatemala (Hacohen-Domené et al., 2020; Ávalos-Castillo y Santana-Morales, 2021). Sin embargo, la ausencia de programas sistemáticos de monitoreo de desembarques y de regulaciones específicas por especie para elasmobranquios ha resultado en una falta de datos confiables sobre las estimaciones de captura anual a nivel de especie. Las únicas cifras disponibles provienen de la FAO (2018), que reporta capturas nacionales de tiburón fluctuando entre 90.7 y 408 toneladas entre 2002 y 2015.
A pesar de estos vacíos de información, estudios recientes han aportado información importante sobre la composición de capturas de elasmobranquios tanto en la pesca artesanal como en la de arrastre industrial en la costa del Pacífico. Ávalos-Castillo y Santana-Morales (2021) documentaron 21 especies de elasmobranquios desembarcadas por la flota artesanal entre 2017 y 2020, incluyendo diez especies de tiburón y once de raya. Las especies más frecuentemente reportadas fueron la raya látigo (Hypanus longus, 47.88%), el tiburón martillo (Sphyrna lewini, 33.26%) y el tiburón cazón bironche del Pacífico (Rhizoprionodon longurio, 7.97%). Por su parte, Sánchez-Jiménez et al. (2023) reportaron la captura de 13 especies de elasmobranquios en la pesquería de arrastre camaronero entre 2017 y 2022, incluyendo 11 especies de raya y dos de tiburón. Las especies más comúnmente desembarcadas fueron la raya eléctrica vermiculada (Narcine vermiculata, 32.03%), la raya redonda de cola espinosa (Urotrygon aspidura, 29.85%), el guitarra hocico blanco (Pseudobatos leucorhynchus, 13.68%) y la raya eléctrica gigante (Narcine entemedor, 9.55%). Sin embargo, los análisis temporales de la composición y tasas de captura siguen siendo prácticamente inexistentes.
El Plan de Acción Nacional para la Conservación y Manejo de Tiburones, Rayas y Quimeras (PAN-Guatemala) identifica la necesidad urgente de abordar importantes vacíos de información. Entre las prioridades clave se encuentra la recolección a largo plazo de datos sobre la composición de las capturas (p. ej., talla, sexo, madurez), el esfuerzo pesquero y las tasas de captura, con el fin de establecer indicadores de referencia para evaluar los impactos de la pesca y apoyar la toma de decisiones de manejo. En este contexto, el presente estudio tiene como objetivos: (1) actualizar el inventario de especies de tiburón registradas en los desembarques de la pesca artesanal a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala, y (2) estimar la variabilidad estacional y anual en las tasas de captura, la estructura de tallas, la proporción de sexos y las etapas de madurez de las especies desembarcadas con mayor frecuencia.
2. Materiales y métodos
2.1. Declaración ética
En este estudio no se realizaron experimentos con animales. Los ejemplares se registraron como parte de monitoreos dependientes de la pesca. Por lo tanto, todas las observaciones se realizaron sobre animales ya muertos, capturados durante operaciones de pesca comercial.
2.2. Área de estudio
Los datos de desembarque de elasmobranquios se recolectaron en seis comunidades pesqueras artesanales a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala: Champerico, El Dormido, Las Lisas, Buena Vista, San José y Sipacate (Fig. 1). Sin embargo, la mayoría de los registros provinieron de Las Lisas, Buena Vista y Sipacate. La plataforma continental del Pacífico guatemalteco es relativamente angosta, extendiéndose aproximadamente 50 km mar adentro, y abarca un área de 14,009 km². A lo largo de los 254 km de costa, alrededor de 45 comunidades se dedican a la pesca artesanal, donde los elasmobranquios se desembarcan comúnmente como fauna de acompañamiento (Ávalos-Castillo y Santana-Morales, 2021).
Las Lisas se ubica dentro del humedal de Chiquimulilla, en el departamento de Santa Rosa. Sipacate, en el departamento de Escuintla, se encuentra dentro del Parque Nacional Sipacate-Naranjo, un área protegida costera de aproximadamente 20 km de largo y 1 km de ancho, que comprende manglares, lagunas y playas arenosas (CONAP, PNUD, 2017). A diferencia de los demás sitios, Buena Vista no se encuentra dentro de los límites de ningún humedal o área protegida formalmente reconocida.
2.3. Monitoreo dependiente de la pesca
Las actividades de monitoreo se realizaron desde mayo de 2017 hasta febrero de 2020 por biólogos capacitados de la Fundación Mundo Azul. De marzo de 2020 a diciembre de 2024, el monitoreo fue continuado por un equipo combinado de biólogos y pescadores locales capacitados, como parte de un programa de Ciencia Ciudadana.
Se completó un total de 2386 días de monitoreo, durante los cuales se registraron 9527 eventos de desembarque de embarcaciones de pesca artesanal. Estas embarcaciones son típicamente lanchas de fibra de vidrio de entre 7.5 y 9 m de eslora, equipadas con motor fuera de borda. Las pesquerías se dirigen principalmente a peces óseos y rayas utilizando redes agalleras de monofilamento (típicamente de ~600 m de longitud, con tamaños de malla de 4 a 6 cm), desplegadas en el fondo o en la columna media de agua. Además, se utilizaron palangres de fondo equipados con anzuelos tipo J o anzuelos circulares Eagle Claw, con líneas de entre aproximadamente 400 y 1100 anzuelos, de 3 a 6 cm de tamaño. Los viajes de pesca duraban típicamente entre 1 y 2 días, durante los cuales los pescadores realizaban entre uno y cinco calados. Estos valores representan rangos aproximados y pueden variar entre embarcaciones, tripulaciones y operaciones de pesca. Adicionalmente, debido al tipo de flota pesquera, no se registraron ubicaciones georreferenciadas precisas de la pesca; sin embargo, se documentó que las operaciones de pesca ocurren a lo largo de la zona costera, desde la línea de costa hasta una distancia máxima de 30 km mar adentro.
La intensidad y frecuencia del monitoreo variaron a lo largo del período de estudio debido a cambios en el clima, el esfuerzo pesquero, la disponibilidad del recurso y la demanda de mercado. No fue posible estandarizar los datos de captura debido a la variabilidad en el tipo y cantidad de arte de pesca, así como en las especies objetivo. En muchos casos, los pescadores utilizaron una combinación de redes agalleras y palangres en el mismo viaje de pesca. Sin embargo, a partir de 2020, se registró de manera consistente el número de embarcaciones operando por día en Las Lisas, Buena Vista y Sipacate, lo que permitió calcular la Captura por Unidad de Esfuerzo (CPUE) como el número de tiburones desembarcados por embarcación.
En este estudio, el CPUE se utiliza como un índice relativo de las tasas de captura derivado del monitoreo dependiente de la pesca, y no como una estimación estandarizada de abundancia. Debido a que el esfuerzo de monitoreo varió espacial y temporalmente entre comunidades y años, y que las características del arte de pesca (p. ej., número de anzuelos en los palangres, longitud de red y tiempo de remojo) no fueron estandarizadas entre embarcaciones, los valores de CPUE deben interpretarse con cautela. Estas variaciones en el esfuerzo pesquero, la configuración del arte y la cobertura del monitoreo pueden influir en las tasas de captura y limitar las comparaciones directas entre comunidades pesqueras, bimestres o años. Por lo tanto, las estimaciones de CPUE presentadas aquí solo pretenden describir patrones relativos en las capturas de tiburón dentro de las comunidades monitoreadas.

Fig. 1. Ubicación de las comunidades pesqueras de Champerico, El Dormido, Las Lisas, Buena Vista, San José y Sipacate en la costa Pacífica de Guatemala.
2.4. Recolección de datos biológicos
Los ejemplares se midieron al centímetro más cercano. La longitud total (LT) se midió en línea recta desde la punta del hocico hasta la punta de la aleta caudal en su posición natural (Compagno, 1984). La determinación del sexo se realizó macroscópicamente, según la presencia o ausencia de gonopterigios (claspers). Los individuos se clasificaron como maduros o inmaduros. Los machos se consideraron maduros si presentaban gonopterigios completamente calcificados (Clark y von Schmidt, 1965). Las hembras se consideraron maduras si estaban preñadas o, en caso contrario, según los umbrales de talla de madurez específicos de cada especie reportados en la literatura (Compagno, 1984; Castro, 2011; Ebert et al., 2021).
2.5. Análisis estadístico
Los datos de CPUE, estructura de tallas, proporción de sexos y etapas de madurez se analizaron para evaluar tendencias tanto estacionales (por bimestre) como anuales. Se evaluaron la normalidad y la homogeneidad de varianza antes de las pruebas estadísticas. Cuando se cumplieron los supuestos de normalidad y varianza igual, se utilizaron pruebas t o ANOVA de una vía. Cuando estos supuestos no se cumplieron, se aplicaron pruebas no paramétricas (U de Mann–Whitney y Kruskal–Wallis) (Zar, 1996). Todos los datos continuos se presentan como media ± desviación estándar (DE). Se calcularon tamaños del efecto (p. ej., d de Cohen, η² o r) para las comparaciones estadísticamente significativas, con el fin de cuantificar la magnitud de las diferencias y facilitar su interpretación más allá de la significancia estadística. Las diferencias con tamaños de efecto pequeños se interpretaron con cautela, reconociendo que la significancia estadística puede surgir del tamaño de muestra y la variabilidad, más que reflejar una variación biológicamente relevante. Debido a que se realizaron múltiples comparaciones estadísticas entre especies, comunidades, estaciones y años, debe considerarse el potencial de inflación de la tasa de error tipo I. Aunque no se aplicaron correcciones formales por comparaciones múltiples, los resultados se interpretaron con cautela, poniendo énfasis en los patrones consistentes y la relevancia ecológica más que únicamente en la significancia estadística.
Las comparaciones de proporciones (p. ej., categorías de sexo o madurez) entre comunidades, bimestres y años se evaluaron mediante pruebas de independencia para datos categóricos, con el fin de determinar si las proporciones de las categorías de la variable estudiada (p. ej., sexo o etapa de madurez) eran independientes de las categorías de otra variable (p. ej., comunidad pesquera, bimestre o año). Sin embargo, los patrones de proporción de sexos observados en este estudio deben interpretarse con cautela, ya que los datos provienen de monitoreo dependiente de la pesca. Las desviaciones respecto a una proporción de sexos esperada de 1:1 en la captura pueden reflejar sesgos metodológicos o ecológicos, más que diferencias reales en la estructura poblacional.
3. Resultados
3.1. Especies de tiburón registradas en el Pacífico guatemalteco entre 2017 y 2024
Se registró un total de 24,987 tiburones, pertenecientes a 14 especies, en las capturas de la pesca artesanal a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala. De estas, cinco especies representaron el 98.48% de todos los desembarques. El tiburón martillo (Sphyrna lewini) fue la especie desembarcada con mayor frecuencia, representando el 71.12% de la captura total, seguido por el cazón bironche del Pacífico (Rhizoprionodon longurio, 11.28%), el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis, 7.25%), la musola de aleta falcada (Mustelus lunulatus, 5.02%) y el tiburón puntas negras (Carcharhinus limbatus, 3.81%) (Tabla 1). La mayoría de los individuos desembarcados tenían una longitud total (LT) menor a 100 cm, lo que sugiere el predominio de juveniles y subadultos en la captura. En cuanto al estado de conservación según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, 11 de las 14 especies registradas están clasificadas como Vulnerables, En Peligro o En Peligro Crítico. Solo dos especies están catalogadas como Casi Amenazadas, y una especie se considera de Preocupación Menor (Tabla 1). En cuanto a la regulación del comercio internacional, todas las especies excepto M. lunulatus y Galeocerdo cuvier están incluidas en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
3.2. Tiburón martillo, Sphyrna lewini
3.2.1. Estructura de tallas por comunidad pesquera
De los individuos de Sphyrna lewini con talla y sexo registrados (N=16,871), 8713 fueron hembras y 8158 machos. Las hembras presentaron una longitud total (LT) media significativamente menor que los machos (56.35 ± 15.44 cm vs. 56.94 ± 13.19 cm; t=−2.41, P=0.016; d de Cohen=0.04) (Fig. 1a). La LT media varió significativamente entre comunidades pesqueras (H=273.47, P <0.0001; η²=0.02), con los individuos más grandes registrados en Buena Vista (58.61 ± 17.15 cm), seguidos por Sipacate (56.44 ± 12.90 cm), y los más pequeños en Las Lisas (54.04 ± 16.81 cm). Sin embargo, en ambos casos los tamaños del efecto fueron pequeños, lo que indica que la magnitud de estas diferencias es baja y probablemente no biológicamente relevante, por lo que deben interpretarse con cautela.
3.2.2. Proporción de sexos y estado de madurez
Casi todos los individuos registrados (99.74%) eran inmaduros, con solo 43 ejemplares maduros (Tabla 2). Se detectó una diferencia significativa en la proporción de sexos entre comunidades, impulsada principalmente por un número de hembras mayor al esperado en Las Lisas (χ²=29.63, P <0.001). No se encontró diferencia significativa en la proporción de sexos entre Buena Vista y Sipacate (χ²=2.27, P=0.13).
Tabla 1: Número de ejemplares (N=24,987), rango de tallas, talla media, desviación estándar y categoría de la Lista Roja de la UICN para las especies registradas en los desembarques monitoreados de la costa Pacífica de Guatemala (2017–2024).

Tabla 2: Número de hembras y machos por etapa de madurez para las principales especies de tiburón por comunidad pesquera. Los datos se presentan únicamente para las comunidades principales.

3.2.3. CPUE por comunidad pesquera (2022–2024)
El CPUE mostró patrones distintos entre comunidades (H=41.13, P <0.0001). El CPUE fue similar en Buena Vista (4.23 ± 6.14) y Sipacate (2.63 ± 2.70), ambos mayores que en Las Lisas (0.43 ± 0.63). El tamaño del efecto fue grande (η²=0.37), indicando una variación sustancial en las tasas de captura de tiburón; sin embargo, dado que el CPUE se derivó de datos dependientes de la pesca no estandarizados, estas diferencias deben interpretarse con cautela.
3.2.4. Variación estacional de talla por comunidad pesquera
La LT media varió significativamente entre bimestres en Buena Vista (H=673.96, P <0.0001; η²=0.23), Las Lisas (H=172.80, P <0.0001; η²=0.11) y Sipacate (H=1520.29, P <0.0001; η²=0.16), con tamaños del efecto de moderados a grandes. Se observó un incremento gradual de talla desde el tercer hasta el sexto bimestre en Buena Vista y Sipacate, y desde el cuarto hasta el sexto bimestre en Las Lisas (Tabla 3). Estos patrones sugieren que la estacionalidad influye en la composición de tallas de las capturas de tiburón. Sin embargo, los patrones observados también podrían reflejar variación en el esfuerzo pesquero, las características del arte de pesca o la focalización espacial.
3.2.5. CPUE estacional y anual por comunidad pesquera (2022–2024)
Aunque el CPUE tendió a ser mayor durante el tercer y cuarto bimestre en las tres comunidades pesqueras, la alta variabilidad impidió que estas diferencias alcanzaran significancia estadística respecto a la mayoría de los demás bimestres. Por ejemplo, el CPUE varió en Buena Vista (H=15.01, P <0.03; η²=0.33) y Las Lisas (H=19.54, P <0.01; η²=0.48), alcanzando su punto máximo en el cuarto bimestre y el mínimo en el primero. También se observó variación estacional en Sipacate (H=25.55, P <0.001; η²=0.68), con el mayor CPUE en el tercer y cuarto bimestre, contrastando con el primero y el sexto (Tabla 4).
Con excepción de Buena Vista, el CPUE anual mostró fluctuaciones bajas. El CPUE en Buena Vista exhibió patrones interanuales distintos durante 2022–2024, con un pico en 2022 y una fuerte disminución en 2024 (H=9.26, P <0.01; η²=0.22). No se observaron variaciones entre años (2021–2024) en Las Lisas (H=1.99, P=0.57) ni en Sipacate (H=5.94, P=0.11) (Tabla 5).
3.3. Cazón bironche del Pacífico, Rhizoprionodon longurio
3.3.1. Estructura de tallas por comunidad pesquera
Se analizaron un total de 2189 cazones bironche del Pacífico con talla y sexo registrados, compuestos por 1066 hembras y 1123 machos. Las hembras (52.11 ± 9.95 cm LT) fueron significativamente más pequeñas que los machos (53.28 ± 10.54 cm LT) (t=−2.67, P <0.01; d de Cohen=0.11). Se encontraron diferencias significativas en la longitud total media entre comunidades pesqueras (H=17.84, P <0.001; η²=0.007) (Fig. 2b). Los individuos más grandes se registraron en Las Lisas (60.90 ± 11.04 cm LT), mientras que no hubo diferencias significativas entre Buena Vista (52.51 ± 9.42 cm LT) y Sipacate (52.69 ± 10.60 cm LT) (P=0.29). Aunque se detectaron diferencias estadísticamente significativas, el pequeño tamaño del efecto sugiere que deben interpretarse con cautela.
Tabla 3: Longitud total media (±DE) por bimestre y comunidad pesquera para las principales especies de tiburón desembarcadas en el Pacífico guatemalteco. Se indica el tamaño de muestra de cada comunidad. Las letras en superíndice indican similitudes y diferencias estadísticas en la talla media entre bimestres. ND: datos insuficientes para el análisis.

Tabla 4: CPUE estacional (±DE) por comunidad pesquera para las principales especies de tiburón desembarcadas en el Pacífico guatemalteco (2022–2024). Cada comunidad incluye 36 observaciones de CPUE. Las letras en superíndice indican similitudes y diferencias estadísticas en el CPUE entre bimestres. ND: datos insuficientes para el análisis.

Tabla 5: CPUE anual (±DE) por comunidad pesquera para las principales especies de tiburón desembarcadas en el Pacífico guatemalteco. Las Lisas y Sipacate incluyen 48 observaciones de CPUE cada una, mientras que Buena Vista incluye 36. Las letras en superíndice indican similitudes y diferencias en las tasas de captura entre años. ND: datos insuficientes para el análisis.

3.3.2. Proporción de sexos y estado de madurez
La población estuvo compuesta predominantemente por individuos inmaduros (97.99%), con solo 44 ejemplares maduros registrados (Tabla 2). No se observaron diferencias significativas en la proporción de sexos entre las comunidades pesqueras (χ²=0.61, P=0.74).
3.3.3. CPUE por comunidad pesquera
Durante el período 2022–2024, no se observaron patrones distintos de CPUE entre Buena Vista (1.00 ± 2.23) y Sipacate (0.37 ± 0.55) (Z=0.74, P=0.46).
3.3.4. Variación estacional de talla por comunidad pesquera
La LT media varió significativamente entre bimestres en Buena Vista (F=311.01, P <0.0001; f de Cohen=0.83) y Sipacate (H=901.05, P <0.0001; η²=0.61), con un incremento gradual de talla observado desde el tercer hasta el sexto bimestre. En Sipacate, esta tendencia creciente continuó hacia el primer y segundo bimestre (Tabla 3).
3.3.5. CPUE estacional y anual por comunidad pesquera (2022–2024)
El CPUE mostró patrones distintos entre bimestres en Buena Vista (H=15.72, P <0.01; η²=0.36) y Sipacate (H=17.16, P <0.01; η²=0.41). Se observó una tendencia, con el CPUE más alto durante el tercer y cuarto bimestre; sin embargo, debido a la alta variabilidad, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas en comparación con la mayoría de los demás bimestres (Tabla 4). El CPUE anual mostró fluctuaciones bajas. No se observaron patrones anuales distintos en Buena Vista (H=2.02, P=0.36) entre 2022 y 2024. De manera similar, en Sipacate no se observaron patrones distintos durante el período 2021–2024 (H=1.67, P=0.64) (Tabla 5).
3.4. Tiburón sedoso, Carcharhinus falciformis
3.4.1. Estructura de tallas por comunidad pesquera
Del total de registros de tiburón sedoso con datos de talla y sexo (N=1805), 1177 fueron hembras y 628 machos. Las hembras (90.68 ± 27.19 cm LT) fueron más pequeñas que los machos (96.46 ± 34.35 cm LT) (Z=−2.39, P <0.03) (Fig. 2c). También hubo diferencias en la longitud total entre comunidades pesqueras (Z=3.78, P <0.001), siendo los individuos de Buena Vista (98.31 ± 32.93 cm LT) más grandes que los de San José (91.29 ± 28.79 cm LT). Sin embargo, en ambos casos los tamaños del efecto fueron muy pequeños (r=−0.05 y r=0.09, respectivamente), lo que indica que estas diferencias deben interpretarse con cautela.
3.4.2. Proporción de sexos y estado de madurez
La mayoría de los ejemplares de tiburón sedoso registrados (98.38%) eran inmaduros, con solo 42 individuos clasificados como maduros (Tabla 2). Hubo diferencias significativas en la proporción de sexos entre comunidades pesqueras, impulsadas por un número de machos mayor al esperado en Buena Vista y un número de hembras mayor al esperado en San José (χ²=11.03, P <0.001).

Fig. 2. Distribución de tallas de A) Sphyrna lewini, B) Rhizoprionodon longurio, C) Carcharhinus falciformis, D) Mustelus lunulatus y E) Carcharhinus limbatus. Hembras: barras negras; machos: barras blancas. Las escalas de los ejes X e Y difieren para cada especie.
3.4.3. CPUE por comunidad pesquera
No fue posible una comparación directa del CPUE entre Buena Vista y San José debido a los diferentes períodos de muestreo. En San José, los desembarques se muestrearon de junio de 2020 a mayo de 2021, reportando un CPUE de 13.75 ± 4.29 tiburones/embarcación. En contraste, el muestreo en Buena Vista de 2022 a 2024 arrojó un CPUE mucho menor, de 0.12 ± 0.29 tiburones/embarcación.
3.4.4. Variación estacional de talla por comunidad pesquera
La LT media más baja se registró durante el quinto bimestre; sin embargo, no se observó una tendencia consistente de talla entre bimestres. En Buena Vista, hubo diferencias significativas en la longitud total media entre bimestres (H=84.96, P <0.0001), con un tamaño del efecto grande (η²=0.23). En San José también se encontraron diferencias significativas en la longitud media entre bimestres (H=29.29, P <0.0001), aunque el tamaño del efecto fue muy pequeño (η²=0.02) (Tabla 3).
3.4.5. CPUE estacional y anual por comunidad pesquera
No hubo patrones distintos de CPUE entre bimestres en Buena Vista (2022–2024) (H=7.59, P=0.18) ni en San José (junio 2020–mayo 2021) (H=8.89, P=0.11) (Tabla 4). En Buena Vista, el CPUE no mostró patrones interanuales distintos entre 2022 y 2024 (H=0.86, P=0.65) (Tabla 5).
3.5. Musola de aleta falcada, Mustelus lunulatus
3.5.1. Estructura de tallas por comunidad pesquera
Del total de registros con datos de talla y sexo (N=1184), 677 individuos fueron hembras y 507 machos. Las hembras (92.19 ± 24.89 cm LT) fueron significativamente más grandes que los machos (81.75 ± 18.14 cm LT) (Z=7.85, P <0.0001), con un tamaño del efecto de pequeño a moderado (r=0.23) (Fig. 2d). También se encontraron diferencias significativas en la longitud total media entre comunidades pesqueras (H=42.55, P <0.0001), aunque el tamaño del efecto fue pequeño (η²=0.03). Los individuos más grandes se registraron en Buena Vista (95.84 ± 26.53 cm LT), seguidos de Sipacate (87.90 ± 21.89 cm LT), con los tiburones más pequeños registrados en Las Lisas (70.88 ± 24.07 cm LT).
3.5.2. Proporción de sexos y estado de madurez
De los 1181 individuos con datos de madurez, el 59.81% eran maduros, incluyendo 467 hembras y 219 machos (Tabla 2). Hubo diferencias significativas en la proporción de sexos entre comunidades pesqueras, debido principalmente a un número de hembras mayor al esperado y menos machos en Buena Vista (χ²=7.34, P <0.05). La proporción de sexos en Las Lisas y Sipacate no difirió significativamente de los valores esperados (χ²=2.30, P=0.13). El estado de madurez también varió significativamente entre comunidades pesqueras (χ²=25.66, P <0.0001). Se registró una mayor proporción de individuos maduros en Buena Vista, mientras que en Las Lisas se observó una proporción menor. Las proporciones de madurez en Sipacate fueron consistentes con los valores esperados.
3.5.3. CPUE por comunidad pesquera (2022–2024)
El CPUE mostró patrones distintos entre comunidades pesqueras (H=6.84, P <0.05), aunque el tamaño del efecto fue pequeño (η²=0.05). El CPUE más alto se reportó en Buena Vista, diferente de la tasa de captura más baja en Las Lisas. Sipacate reportó una tasa de captura intermedia, que no difirió de ninguna de las otras dos comunidades.
3.5.4. Variación estacional de talla por comunidad pesquera
En Buena Vista se observaron diferencias significativas en la longitud total media entre bimestres (H=33.12, P <0.0001), con un tamaño del efecto grande (η²=0.31). Los individuos más grandes se registraron en el tercer bimestre, el cual difirió significativamente de todos los demás bimestres. Aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas, se evidenció una disminución gradual de talla desde el tercer hasta el sexto bimestre (Tabla 3). En Sipacate, la longitud total media también varió significativamente entre bimestres (H=93.89, P <0.0001), con un tamaño del efecto moderado (η²=0.09). Se observó una disminución gradual en la talla media a lo largo de los bimestres, con el valor más alto en el primero y el más bajo en el sexto bimestre (Tabla 3).
3.5.5. CPUE estacional y anual por comunidad pesquera (2022–2024)
No hubo patrones distintos de CPUE entre bimestres en las tres comunidades pesqueras (Buena Vista: H=2.69, P=0.75; Las Lisas: H=5.0, P=0.41; Sipacate: H=8.95, P=0.11) (Tabla 4). Tampoco se encontraron patrones interanuales distintos en el CPUE durante el período 2022–2024 en Buena Vista (H=2.59, P=0.27) y Las Lisas (H=3.29, P=0.35). En contraste, se observaron patrones interanuales distintos en Sipacate (H=14.88, P <0.01), con un tamaño del efecto grande (η²=0.27). La tasa de captura en 2023 fue menor que en 2021 y 2022 (Tabla 5).
3.6. Tiburón puntas negras, Carcharhinus limbatus
3.6.1. Estructura de tallas por comunidad pesquera
Se registró un total de 888 tiburones puntas negras con información de talla y sexo, compuestos por 441 hembras y 447 machos. La longitud total media fue similar entre sexos: las hembras midieron 73.76 ± 10.21 cm LT y los machos 73.58 ± 11.95 cm LT (t=0.24, P=0.81) (Fig. 2e). No se detectaron diferencias significativas en la longitud total media entre Buena Vista (74.64 ± 13.56 cm LT) y Sipacate (73.34 ± 10.22 cm LT) (U=64734.5, P=0.63).
3.6.2. Proporción de sexos y estado de madurez
De los 888 individuos analizados, el 99.89% fueron clasificados como inmaduros, con solo un macho maduro registrado (Tabla 2). La proporción de sexos no difirió significativamente entre Buena Vista y Sipacate (χ²=2.61, P=0.10).
3.6.3. CPUE por comunidad pesquera (2022–2024)
El CPUE fue similar entre comunidades pesqueras, sin patrones distintos detectados (t=0.27, P=0.78). Buena Vista reportó una tasa de captura media de 0.22 ± 0.45, mientras que Sipacate reportó 0.19 ± 0.34.
3.6.4. Variación estacional de talla por comunidad pesquera
En Buena Vista, la longitud total media difirió significativamente entre el segundo y el tercer bimestre (Z=−5.45, P <0.0001), con un tamaño del efecto de moderado a grande (r=−0.42). En Sipacate, se encontraron diferencias significativas en la longitud total media entre todos los bimestres analizados (H=200.22, P <0.0001), excepto entre el tercer y cuarto bimestre. El tamaño del efecto fue muy grande (η²=0.71). Se observó un incremento gradual en la talla media a lo largo de los primeros cuatro bimestres (Tabla 3).
3.6.5. CPUE estacional y anual por comunidad pesquera (2022–2024)
En Buena Vista, el CPUE mostró patrones distintos entre bimestres (H=15.51, P <0.01). La tasa de captura más alta ocurrió en el segundo bimestre, la cual varió respecto al primero y sexto bimestre. De manera similar, se observaron patrones distintos de CPUE entre bimestres en Sipacate (H=21.27, P <0.001). Al igual que en Buena Vista, el segundo bimestre tuvo el CPUE más alto, superior al del quinto y sexto bimestre (Tabla 4). En ambos casos, los tamaños del efecto fueron grandes (η²=0.35 y η²=0.38, respectivamente). No se detectaron patrones interanuales distintos de CPUE durante el período 2022–2024 en Buena Vista (H=2.51, P=0.28) ni durante el período 2021–2024 en Sipacate (H=1.03, P=0.79) (Tabla 5).
4. Discusión
Este estudio ofrece información sobre las capturas artesanales de tiburón a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala. Nuestros hallazgos revelan una tendencia preocupante: un número reducido de especies, principalmente S. lewini, domina los desembarques, con una proporción significativa de la captura compuesta por etapas tempranas de vida. Este patrón, combinado con la alta prevalencia de especies amenazadas, genera preocupación en materia de conservación. Estos resultados indican que las áreas costeras estudiadas funcionan como hábitat para las etapas tempranas de vida (es decir, neonatos, juveniles del año y juveniles tempranos) de varias especies de tiburón, y subrayan la necesidad de medidas de manejo espacial enfocadas en las aguas costeras donde las operaciones de pesca ocurren dentro de los 30 km desde la costa, así como medidas de manejo temporal durante el tercer y cuarto bimestre (mayo–agosto), cuando las capturas de etapas tempranas de vida fueron más frecuentes. Además, este estudio proporciona una línea base que puede apoyar la implementación de un manejo basado en evidencia científica, en el marco del Plan de Acción Nacional para Tiburones, Rayas y Quimeras de Guatemala (PAN-Guatemala).
4.1. Dominancia de cinco especies y prevalencia de etapas tempranas de vida
Las capturas de tiburón en el Pacífico guatemalteco están dominadas por cinco especies —S. lewini, R. longurio, C. falciformis, M. lunulatus y C. limbatus— que en conjunto representaron el 98.5% de los desembarques totales. Los análisis de estructura de tallas indicaron que la mayoría de los individuos capturados en todas las especies correspondían a etapas tempranas de vida. Este patrón sugiere la existencia de posibles hábitats de crianza a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala, en concordancia con hallazgos previos para S. lewini (Sánchez-Jiménez et al., 2025). En particular, este estudio aporta evidencia del uso estacional repetido de estos hábitats a lo largo de los años por parte de las etapas tempranas de vida de varias especies. Estos hallazgos cumplen parcialmente con los criterios planteados por Heupel et al. (2007) para identificar áreas de crianza de tiburones. Otros criterios, incluyendo la residencia, no pueden confirmarse sin muestreos independientes de la pesca o estudios de marcaje.
La existencia de áreas de crianza comunales de tiburones ha sido ampliamente documentada en diversas regiones, como Bulls Bay en Carolina del Sur, EE. UU. (Castro, 1993), Cleveland Bay en Australia (Simpfendorfer y Milward, 1993), y los ecosistemas costeros de la Gran Barrera de Coral (Simpfendorfer et al., 2014). A la luz de esto, futuras investigaciones deberían evaluar si los hábitats costeros de Guatemala cumplen con todos los criterios propuestos por Heupel et al. (2007) para determinar si existe una crianza comunal en estos hábitats costeros.
Incluso si estas áreas no cumplen con todos los criterios para ser formalmente designadas como crianzas comunales, la presencia constante de etapas tempranas de vida indica que estas zonas costeras funcionan como hábitat para dichas etapas de múltiples especies. En consecuencia, las actividades pesqueras en estos hábitats representan un riesgo sustancial para la renovación poblacional, ya que la extracción de etapas tempranas de vida puede dificultar el reclutamiento y la recuperación a largo plazo. Priorizar la protección de estos hábitats debería ser un componente clave de las futuras estrategias de manejo. Medidas como el establecimiento de Zonas de Recuperación de Pesca, propuestas, por ejemplo, para el área de Las Lisas (Mojica et al., 2021), representan herramientas prometedoras para mitigar estos riesgos. Con base en los patrones espaciales y temporales observados en este estudio, dichas medidas podrían evaluarse para las aguas costeras donde las operaciones de pesca ocurren dentro de los 30 km desde la costa, particularmente durante el tercer y cuarto bimestre (mayo–agosto), cuando la presencia de etapas tempranas de vida fue mayor.
La amenaza que representa la pesca se agrava por el hecho de que las pesquerías artesanales operan todo el año en el Pacífico guatemalteco, sin vedas estacionales ni restricciones de artes de pesca vigentes (Ávalos-Castillo y Santana-Morales, 2021). Reconociendo esto, el Plan de Acción Nacional para Tiburones, Rayas y Quimeras (PAN-Guatemala; MAGA, 2021) ha identificado la delimitación de hábitats de crianza de tiburones como un objetivo prioritario de investigación para apoyar la conservación de estas especies.
Estudios previos han resaltado consistentemente la captura recurrente de etapas tempranas de vida de tiburones en las pesquerías artesanales guatemaltecas (Ruíz-Alvarado y Mijangos-López, 1999; Ávalos-Castillo y Santana-Morales, 2021; Sánchez-Jiménez et al., 2025), reforzando la urgente necesidad de intervenciones de manejo basadas en evidencia científica. El predominio de estas etapas en los desembarques es una característica compartida con otras pesquerías artesanales de la región. Se han documentado patrones similares en el sur del Golfo de México (Pérez-Jiménez y Méndez-Loeza, 2015), el Golfo de California (Bizzarro et al., 2009), El Salvador (González-Leiva et al., 2017) y Costa Rica (López-Garro y Zanella, 2015), donde S. lewini también se encuentra con frecuencia. Esta recurrencia sugiere una fuerte preferencia de las etapas tempranas de vida por hábitats costeros someros, resaltando la naturaleza transfronteriza del problema y la necesidad de acciones de manejo regional coordinadas para asegurar la sostenibilidad de las poblaciones de tiburón en toda la región.
4.2. Variación estacional significativa en la talla a lo largo de los bimestres
Se observó un patrón estacional en la estructura de tallas entre las especies de tiburón dominantes, con una tendencia general de aumento en la longitud total desde los bimestres tempranos o intermedios hacia los más tardíos. Este patrón probablemente refleja cambios ontogenéticos en el uso del hábitat, consistentes con la presencia temporal de etapas tempranas de vida, desde neonatos hasta juveniles del año, dentro de las zonas costeras. La presencia predecible de etapas tempranas de vida de S. lewini, R. longurio, C. limbatus y C. falciformis a lo largo de varios años cumple parcialmente con los criterios para identificar áreas de crianza de tiburones. Sin embargo, dado que estos resultados provienen de datos dependientes de la pesca, los patrones observados también podrían estar influenciados por la variación temporal en el esfuerzo pesquero, las características del arte de pesca o la focalización espacial. En consecuencia, se necesita más investigación para validar y confirmar estas tendencias.
Aunque Heupel et al. (2007) recomiendan el uso de datos independientes de la pesca para caracterizar de manera robusta las áreas de crianza, dichos conjuntos de datos con suficiente resolución temporal y espacial suelen no estar disponibles, particularmente en regiones con escasez de datos (Froeschke et al., 2010), como el Pacífico guatemalteco. En este contexto, la implementación de programas de Ciencia Ciudadana ofrece una alternativa valiosa, proporcionando una cobertura extensa y consistente de las actividades de pesca artesanal en múltiples comunidades y períodos.
Nuestros hallazgos concuerdan con los de Oñate-González et al. (2017) y Cuevas-Gómez et al. (2020), quienes demostraron que los datos dependientes de la pesca, cuando se recopilan de forma sistemática, pueden servir como un indicador confiable para identificar posibles áreas de crianza en ambientes costeros. Este enfoque es particularmente útil en regiones donde los programas formales de monitoreo científico son limitados o inexistentes, y respalda el creciente reconocimiento de la ciencia participativa como una herramienta para la investigación pesquera orientada a la conservación.
4.3. Variación significativa del CPUE entre estaciones y comunidades
El CPUE mostró patrones de variación no solo entre bimestres, sino también entre las diferentes comunidades pesqueras. Múltiples factores, incluyendo la extensión del hábitat, el esfuerzo pesquero, la selectividad del arte de pesca y la naturaleza no estandarizada de las estimaciones de CPUE, probablemente influyen en estos patrones espaciales y temporales. En particular, la comunidad de Las Lisas registró el CPUE más bajo, lo cual podría atribuirse al uso predominante de redes agalleras, en contraste con Buena Vista y Sipacate, donde los palangres son más comúnmente empleados. Las fuentes de variabilidad pueden introducir sesgos y limitar la comparabilidad del CPUE entre comunidades pesqueras o períodos de muestreo, particularmente cuando la cobertura de monitoreo o el esfuerzo pesquero no están estandarizados. Sin embargo, al interpretarse dentro del contexto de estas limitaciones, los datos de CPUE dependientes de la pesca aún pueden brindar información útil sobre los patrones relativos de ocurrencia de tiburones, la dinámica estacional y la composición de las capturas en las comunidades pesqueras, aportando conocimientos valiosos en pesquerías donde no se dispone de estudios científicos independientes.
A pesar de los patrones de variación observados en el CPUE, no existen diferencias evidentes en las características oceanográficas generales a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala que puedan explicar tales disparidades. Según Brenes et al. (1993), la plataforma del Pacífico centroamericano puede dividirse en dos regiones oceanográficas según el comportamiento de la termoclina, la topografía del fondo marino, el ancho de la plataforma continental y la estructura de las masas de agua termohalinas. El área de estudio pertenece a la primera de estas regiones, que se extiende desde Champerico, Guatemala (cerca de la frontera con México), hasta el sureste de Nicaragua. Esto sugiere que prevalece una uniformidad oceanográfica entre los sitios estudiados, reforzando la probabilidad de que factores locales, como las prácticas de pesca, sean responsables de los patrones observados en el CPUE.
Sin embargo, algunas distinciones geomorfológicas entre las zonas costeras podrían contribuir a diferencias localizadas en la abundancia de tiburones, aunque esta hipótesis requiere confirmación mediante futuras investigaciones. Por ejemplo, Sipacate posee un hábitat somero más amplio, evidenciado por la mayor distancia de las isóbatas de 20 m y 50 m respecto a la costa, en comparación con otros sitios (Ixquiac-Cabrera et al., 2009). Este hábitat ampliado podría ofrecer condiciones más favorables para la presencia de etapas tempranas de vida, lo cual podría explicar la mayor captura general de tiburones observada en esta comunidad. En contraste, Buena Vista y San José, caracterizados por una plataforma continental más angosta y un cañón submarino cercano que alcanza profundidades superiores a los 500 m (Fig. 1), mostraron mayores capturas de C. falciformis y A. pelagicus. Estas características batimétricas podrían influir en la composición de especies al facilitar el acceso de ciertas especies pelágicas a las zonas de pesca costeras. Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar tanto las prácticas de pesca como las características locales del hábitat para comprender la variabilidad de las capturas y diseñar estrategias de manejo espacialmente explícitas.
Estos factores también podrían influir en las variaciones de la proporción de sexos en los desembarques de algunas especies. La selectividad del arte de pesca puede capturar preferentemente individuos de determinadas tallas o comportamientos, lo cual puede influir indirectamente en la composición de sexos observada en los desembarques cuando los sexos difieren en estos rasgos (Heupel y Simpfendorfer, 2005). Además, muchas especies de tiburón presentan segregación espacial o de hábitat por sexo, en la cual machos y hembras ocupan diferentes áreas o hábitats durante etapas de vida o estaciones específicas (Sims, 2006). Asimismo, la variación en la cobertura de monitoreo y el esfuerzo pesquero entre comunidades y períodos de muestreo puede contribuir aún más a las diferencias aparentes en la proporción de sexos. Por lo tanto, aunque las desviaciones en la proporción de sexos observadas en la captura proporcionan información descriptiva útil sobre la interacción de las pesquerías con las poblaciones de tiburón, deben interpretarse con cautela y no asumirse como un reflejo directo de la estructura poblacional subyacente sin datos complementarios independientes de la pesca.
4.4. Once de las catorce especies están en riesgo
Un hallazgo relevante de este estudio es que 11 de las 14 especies de tiburón registradas (78.5%) están clasificadas en categorías de amenaza según la Lista Roja de la UICN. Estas incluyen a S. lewini (En Peligro Crítico), R. longurio, C. falciformis y C. limbatus (todas Vulnerables). La captura frecuente de estas especies, varias de las cuales también figuran en el Apéndice II de CITES, subraya una preocupación en materia de conservación y resalta la necesidad de estrategias de manejo. Sin embargo, dada la riqueza de especies relativamente baja registrada en este estudio, esta proporción debe interpretarse con cautela, ya que las estimaciones proporcionales pueden inflarse cuando se basan en un número limitado de especies. Aun así, la alta representación de especies amenazadas en los desembarques sigue siendo notable en comparación con evaluaciones regionales y globales más amplias. A modo de comparación, Dulvy et al. (2021) reportaron que el 31.2% de las especies de tiburón a nivel mundial están amenazadas, mientras que Talwar et al. (2022) encontraron un 40.2% en el Atlántico centro-occidental, y Sherman et al. (2023) reportaron entre 53.1 y 57.8% para tiburones asociados a arrecifes de coral.
El alto porcentaje de especies amenazadas en la costa Pacífica de Guatemala se explica en parte por el predominio en la captura de especies de gran tamaño y distribución circunglobal. Las especies más grandes (longitud total >200 cm) tienden a tener tasas de crecimiento más lentas, madurez más tardía y menor producción reproductiva, lo que las hace más susceptibles a la sobrepesca y más lentas para recuperarse de declives poblacionales (Dulvy et al., 2021). Ferretti et al. (2008, 2010) demostraron de manera similar que incluso una presión pesquera baja puede provocar declives rápidos en poblaciones de tiburones grandes.
En contraste, solo tres de las especies registradas en este estudio —R. longurio, M. lunulatus y N. velox— son endémicas del Pacífico Oriental, y solo una (S. media) presenta una distribución bi-oceánica entre el Pacífico Oriental y el Atlántico Occidental. Entre estas, solo M. lunulatus está catalogada como de Preocupación Menor. Cabe destacar que todas estas especies son de tamaño pequeño a mediano (longitud total <200 cm) y presentan una mayor productividad intrínseca (Walker, 1998). Sin embargo, su restricción a hábitats someros de la plataforma continental las hace altamente accesibles para la pesca artesanal, aumentando aún más su riesgo a pesar de su mayor potencial reproductivo.
Más allá de los rasgos específicos de cada especie, los niveles de amenaza observados también están impulsados por presiones antropogénicas más amplias. Campana et al. (2016) identificaron cuatro factores principales del declive poblacional en elasmobranquios: vulnerabilidad biológica intrínseca, sobrepesca, destrucción de hábitat y contaminación. Entre estos, la sobrepesca sigue siendo la amenaza dominante a nivel mundial. Dulvy et al. (2021) encontraron que el 67.3% de todas las especies de condrictios en peligro están afectadas por la sobrepesca, a menudo en combinación con otros factores de estrés como la degradación del hábitat (que afecta al 31.2% de las especies amenazadas), el cambio climático (10.2%) y la contaminación (6.9%). Estas presiones múltiples y superpuestas subrayan los complejos desafíos de conservación que enfrentan los tiburones en los ecosistemas costeros, particularmente en regiones con pesquerías artesanales intensivas, como el Pacífico guatemalteco.
4.5. Implicaciones para el manejo y la conservación
La alta prevalencia de etapas tempranas de vida (predominantemente individuos <100 cm LT), el predominio de especies amenazadas y los patrones estacionales en la composición de las capturas indican, en conjunto, una intensa presión pesquera sobre las etapas vulnerables de vida de los tiburones a lo largo de la costa Pacífica de Guatemala. La explotación continua bajo estas condiciones podría comprometer el reclutamiento poblacional y aumentar el riesgo de agotamientos locales. Estos hallazgos subrayan la necesidad de evaluar medidas de conservación específicas, incluyendo vedas temporales durante el tercer y cuarto bimestre (mayo–agosto), cuando la ocurrencia de etapas tempranas de vida fue mayor, así como medidas de protección espacial en las aguas costeras donde las operaciones de pesca ocurren dentro de los 30 km desde la costa. Combinadas con estrategias de comanejo comunitario, estas medidas podrían ayudar a reducir la mortalidad de las etapas tempranas de vida y contribuir a la sostenibilidad a largo plazo de las poblaciones de tiburón. Adicionalmente, futuros estudios que incorporen muestreos independientes de la pesca, evaluaciones del uso del hábitat e información de pesca georreferenciada serán necesarios para afinar la extensión espacial y el momento oportuno de estas medidas.
Actualmente, las pesquerías artesanales de tiburón en el Pacífico guatemalteco operan sin regulaciones de manejo específicas por especie. Los tiburones generalmente se desembarcan como un componente de pesquerías multiespecíficas y, como tales, no han sido el foco de esfuerzos de manejo dedicados. Sin embargo, los hallazgos de este estudio, así como investigaciones previas, resaltan la presencia de hábitats potencialmente importantes en estas áreas costeras, las cuales son susceptibles a amenazas acumulativas provenientes de múltiples actividades humanas.
Knip et al. (2010) identificaron tres presiones antropogénicas principales sobre los hábitats marinos costeros debido a su proximidad a poblaciones humanas: (1) degradación del hábitat como resultado del desarrollo costero, (2) contaminación por escorrentía terrestre, y (3) explotación mediante la pesca. En muchas áreas costeras, los hábitats coinciden con importantes zonas de pesca para las comunidades locales. Esta superposición es particularmente preocupante debido a la naturaleza no selectiva del arte de pesca comúnmente utilizado en la pesca artesanal, lo cual conduce a la captura incidental de tiburones en sus etapas tempranas de vida (Castillo-Géniz et al., 1998), patrón también documentado en Guatemala.
Además de la pesca artesanal, el arrastre camaronero industrial representa un riesgo para los hábitats costeros. Evidencia reciente de Sánchez-Jiménez et al. (2023) reportó la presencia de etapas tempranas de vida de tiburones en la fauna de acompañamiento del arrastre, sugiriendo una amenaza directa para estas poblaciones. Además, el arrastre puede impactar indirectamente a los tiburones al degradar los hábitats bentónicos esenciales para el desarrollo de las etapas tempranas de vida. Estas presiones combinadas subrayan la necesidad de evaluar el alcance y el impacto de la pesca y la perturbación del hábitat sobre las poblaciones costeras de tiburón, e incorporar estos hallazgos en los marcos de manejo nacionales y regionales. En general, debería priorizarse el establecimiento de medidas de protección para hábitats costeros clave, particularmente aquellos utilizados por las etapas tempranas de vida. Dichas acciones deberían enmarcarse dentro de una estrategia más amplia que integre datos ecológicos, conocimiento local y gobernanza participativa, con el fin de fortalecer los resultados de conservación y mejorar la resiliencia de las poblaciones de tiburón en el Pacífico guatemalteco.
4.6. Limitaciones del estudio
Deben considerarse varias limitaciones al interpretar los resultados de este estudio. Primero, todos los análisis se basaron en datos de monitoreo dependientes de la pesca, los cuales reflejan patrones en los desembarques más que estimaciones directas de abundancia o uso del hábitat de los tiburones. En consecuencia, los valores de CPUE presentados aquí deben interpretarse como índices relativos de las tasas de captura y no como medidas estandarizadas de abundancia poblacional. Segundo, la interpretación de la estructura de tallas, la proporción de sexos y la composición de madurez puede verse afectada por la selectividad del arte de pesca y los sesgos de muestreo inherentes a los conjuntos de datos dependientes de la pesca. Por lo tanto, las diferencias observadas en la proporción de sexos o la distribución de tallas no deben asumirse como representativas directas de la estructura poblacional subyacente sin validación mediante muestreos independientes de la pesca.
Tercero, aunque la captura recurrente de neonatos, juveniles del año y tiburones juveniles sugiere que los hábitats costeros estudiados son importantes para las etapas tempranas de vida de varias especies, los datos actuales no permiten confirmar la función de área de crianza bajo los criterios propuestos por Heupel et al. (2007). Demostrar la residencia, la fidelidad al sitio y el uso repetido del hábitat requiere enfoques que utilicen programas de monitoreo independientes de la pesca.
Finalmente, se realizaron múltiples comparaciones estadísticas entre especies, comunidades, estaciones y años. Aunque se incorporaron tamaños del efecto y la interpretación se centró en patrones consistentes más que únicamente en la significancia estadística, no se aplicaron correcciones formales por comparaciones múltiples. En consecuencia, los resultados estadísticamente significativos, particularmente aquellos asociados con tamaños del efecto pequeños, deben interpretarse con cautela. A pesar de estas limitaciones, la cobertura temporal a largo plazo, el amplio tamaño de muestra y la extensa participación de las comunidades costeras proporcionan información de referencia valiosa para comprender las capturas de tiburón y apoyar futuras iniciativas de manejo y conservación en el Pacífico guatemalteco.
Declaración de contribución de autoría (CRediT)
Elisa Areano: Redacción – revisión y edición, Administración del proyecto, Obtención de financiamiento, Conceptualización. Julio Sánchez-Jiménez: Redacción – revisión y edición, Metodología, Investigación, Análisis formal, Conceptualización. Maria de Belén Chacón-Paz: Redacción – revisión y edición, Metodología, Investigación, Curación de datos, Conceptualización. Juan Carlos Pérez-Jiménez: Redacción del borrador original, Visualización, Validación, Análisis formal, Curación de datos, Conceptualización.
Declaración de aprobación ética
Este estudio no involucró experimentos con animales ni con participantes humanos, por lo que no se requirió aprobación ética.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen intereses financieros conocidos en competencia ni relaciones personales que pudieran haber influido en el trabajo reportado en este artículo.
Agradecimientos
Agradecemos a los pescadores de la flota artesanal de Buena Vista, Las Lisas y Sipacate. Un agradecimiento especial a Fidel Hernández, Jessica Hernández, Edwin Segovia, Manuel Zelada, Hugo Martínez y Franklin León por su participación en el programa de Ciencia Ciudadana. El financiamiento fue proporcionado por Rufford Foundation, PADI Foundation, Waitt Foundation, Shark Conservation Fund, Fundación Luis von Ahn y Van Tienhoven Foundation.
Disponibilidad de datos
Los datos estarán disponibles a solicitud.
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Preguntas frecuentes
¿De qué trata este estudio? Este estudio examina la composición de especies de tiburón, la variabilidad de las capturas y las preocupaciones de conservación en las pesquerías artesanales del Pacífico de Guatemala entre 2017 y 2024.
¿Por qué son importantes las pesquerías artesanales de tiburón en Guatemala? Brindan sustento a las comunidades costeras, al tiempo que afectan a poblaciones de especies de tiburón vulnerables y en peligro.
¿Cuántos años de datos se analizaron? La investigación abarca el monitoreo realizado entre 2017 y 2024.
¿Cuántas especies de tiburón se registraron? Los investigadores documentaron 14 especies de tiburón.
¿Cuántos tiburones se incluyeron en el estudio? Se registró un total de 24,987 tiburones.
¿Qué especie de tiburón se capturó con mayor frecuencia? El tiburón martillo (Sphyrna lewini) representó la mayoría de los desembarques.
¿Qué otras especies de tiburón dominaron las capturas? El cazón bironche del Pacífico, el tiburón sedoso, la musola de aleta falcada y el tiburón puntas negras.
¿Qué porcentaje de los desembarques correspondió a las cinco especies dominantes? Aproximadamente el 98.5% de todos los desembarques de tiburón registrados.
¿Dónde se realizó la investigación? A lo largo de la costa Pacífica de Guatemala.
¿Qué comunidades pesqueras fueron monitoreadas? Champerico, El Dormido, Las Lisas, Buena Vista, San José y Sipacate.
¿Qué tipo de pesquerías se estudiaron? Pesquerías comerciales artesanales.
¿Los tiburones eran capturados de forma dirigida o como fauna de acompañamiento? Muchos tiburones se desembarcaron como fauna de acompañamiento, aunque algunos fueron capturados de forma intencional.
¿Cuántos viajes de pesca fueron monitoreados? Los investigadores recopilaron datos de 9,527 viajes de pesca.
¿Qué es el CPUE? La Captura por Unidad de Esfuerzo (CPUE) es una medida utilizada para estimar tasas relativas de captura.
¿Por qué es importante el CPUE en la investigación pesquera? Ayuda a identificar cambios estacionales y espaciales en los patrones de captura.
¿La mayoría de los tiburones eran adultos? No. La mayoría de los tiburones desembarcados eran juveniles u otras etapas tempranas de vida.
¿Por qué es preocupante la captura de tiburones juveniles? Porque puede reducir la recuperación y sostenibilidad futura de la población.
¿Cuántas de las especies registradas se consideran amenazadas? Once de las catorce especies están clasificadas como amenazadas por la UICN.
¿Qué categorías de conservación estuvieron representadas? Vulnerable, En Peligro y En Peligro Crítico.
¿La talla de los tiburones varió a lo largo del año? Sí. Se observó una variación estacional significativa en la talla.
¿Las tasas de captura difirieron entre comunidades pesqueras? Sí. Las tasas de captura variaron entre comunidades y estaciones.
¿Qué artes de pesca se utilizaron comúnmente? Redes agalleras y palangres de fondo.
¿Por qué son importantes los hábitats costeros para los tiburones? Parecen funcionar como hábitat para las etapas tempranas de vida de varias especies de tiburón.
¿El estudio identifica posibles áreas de crianza de tiburones? Los hallazgos sugieren hábitats candidatos a ser áreas de crianza, aunque se necesita más investigación.
¿Qué medidas de manejo recomienda el estudio? Manejo pesquero espacial y temporal, monitoreo comunitario y comanejo.
¿Por qué se recomienda un manejo estacional? Porque las capturas de tiburones juveniles fueron más frecuentes durante ciertas épocas del año.
¿Cómo puede contribuir la ciencia ciudadana a la conservación de tiburones? La ciencia ciudadana amplía el monitoreo pesquero a largo plazo y mejora la recolección de datos.
¿Cuál es la relevancia de esta investigación? Proporciona datos de referencia para apoyar la conservación de tiburones y el manejo pesquero en Guatemala.
¿Quiénes pueden beneficiarse de este estudio? Investigadores, gestores pesqueros, tomadores de decisiones, organizaciones de conservación y científicos marinos.
¿Cuál es la conclusión general del estudio? El predominio de tiburones juveniles amenazados en la pesca artesanal resalta la urgente necesidad de medidas de conservación basadas en evidencia científica y de un mejor manejo pesquero.