Combinando enfoques de monitoreo para revelar la diversidad de condrictios de profundidad en el Caribe de Guatemala.

Combinando enfoques de monitoreo para revelar la diversidad de condrictios de profundidad en el Caribe de Guatemala.

Combinando enfoques de monitoreo para revelar la diversidad de condrictios de aguas profundas en las aguas caribeñas de Guatemala

Ana Cristina Hernández-Solís1 · Julio Sánchez-Jiménez1 · Elisa M. Areano-Barillas1 · Juan Carlos Pérez-Jiménez1,2

Recibido: 26 de julio de 2025 / Revisado: 28 de enero de 2026 / Aceptado: 13 de abril de 2026
© Los Autores, bajo licencia exclusiva de Senckenberg Gesellschaft für Naturforschung 2026

Comunicado por F. A. Martínez
Juan Carlos Pérez-Jiménez jcperez@ecosur.mx

1 Fundación Mundo Azul, Km 21.5 Carretera a Villa Canales, Guatemala, Guatemala

2 El Colegio de la Frontera Sur, Av. Rancho Polígono 2-A, Ciudad Industrial, 24500, Lerma, Campeche, México

Resumen

Entre 2015 y 2025, se registró un total de 124 individuos de condrictios de aguas profundas en El Quetzalito, Guatemala, mediante monitoreo dependiente de la pesquería (n=86) y muestreos independientes de la pesquería con palangre (n=38), representando siete especies de tiburones, una raya (skate) y una quimera. El tiburón carocho (Centrophorus granulosus) fue la especie más registrada en ambos tipos de muestreo, con presencia de hembras e individuos inmaduros entre las capturas. La captura por unidad de esfuerzo (CPUE) de C. granulosus mostró una tendencia decreciente en ambos enfoques de monitoreo, lo que subraya la importancia de continuar el monitoreo para comprender mejor estos patrones. Otras especies registradas incluyeron Hexanchus vitulus, Squalus cubensis, Neoharriotta carri, y varios taxones raros o de ocurrencia única. Los datos independientes de la pesquería revelaron especies no observadas en los desembarques comerciales recientes, como S. cubensis, lo que resalta el valor de los métodos de muestreo complementarios para detectar taxones subreportados en las pesquerías artesanales. El predominio de hembras maduras en los desembarques comerciales y de individuos inmaduros en los muestreos de investigación sugiere patrones espaciales o de comportamiento diferenciales que podrían influir en la capturabilidad. Este estudio proporciona una línea base para comprender la diversidad de elasmobranquios de aguas profundas en la región y resalta la importancia de combinar enfoques dependientes e independientes de la pesquería para generar datos sobre estas especies poco conocidas y vulnerables.

Introducción

Los ecosistemas de aguas profundas se encuentran entre los ambientes menos estudiados a nivel mundial (Ramírez-Llodra et al. 2010; Costello et al. 2017; Finucci et al. 2022, 2024). A pesar del incremento en la exploración de aguas profundas y la explotación de recursos en las últimas décadas, los muestreos científicos siguen siendo limitados, particularmente en regiones remotas, lo que resulta en un entendimiento incompleto de la biodiversidad de aguas profundas (Danovaro et al. 2014; Miller et al. 2018; Finucci et al. 2022).

Las especies de aguas profundas representan el grupo más diverso, aunque menos estudiado, entre los condrictios (peces cartilaginosos, incluyendo tiburones, rayas y quimeras) (Finucci et al. 2022).

Estas especies habitan principalmente profundidades mayores a 200 m durante todo su ciclo de vida (Kyne y Simpfendorfer 2007). Casi la mitad de todas las especies conocidas de condrictios se clasifican como especies de aguas profundas (Cotton y Grubbs 2015), y dado lo vasto de las regiones inexploradas del mar profundo, es probable que muchas más permanezcan sin descubrir (Finucci et al. 2022).

Los condrictios de aguas profundas desempeñan roles ecológicos cruciales al conectar los ecosistemas pelágico, mesopelágico y bentónico mediante interacciones tróficas. Depredan sobre peces e invertebrados mesopelágicos, bentopelágicos y demersales, mientras que algunas especies también se alimentan de carroña de mamíferos marinos y descartes pesqueros, contribuyendo al ciclo de nutrientes en los ecosistemas de aguas profundas (Cotton y Grubbs 2015; Kyne y Simpfendorfer 2010; Pethybridge et al. 2012). Sin embargo, a pesar de su importante papel en el mantenimiento del equilibrio ecosistémico, los condrictios de aguas profundas pueden ser particularmente vulnerables a la sobrepesca debido a una combinación de rasgos biológicos y a la creciente presión pesquera en los hábitats de mar profundo (Kyne y Simpfendorfer 2010). Sus características de historia de vida, como el crecimiento lento, la madurez sexual tardía, la baja fecundidad, los periodos de gestación prolongados y la longevidad extendida, son adaptaciones evolutivas a las condiciones extremas del mar profundo, incluyendo bajas temperaturas, alta presión hidrostática, disponibilidad limitada de alimento y ausencia de luz solar, lo que restringe la producción primaria (Tyler et al. 2016; Finucci et al. 2022). Por ejemplo, especies como Centrophorus granulosus, Dalatias licha y Deania calceus presentan tasas intrínsecas de crecimiento poblacional muy bajas y actualmente están clasificadas entre Vulnerable y En Peligro Crítico en la Lista Roja de la UICN.

Adicionalmente, experimentan una presión de depredación relativamente baja, siendo los tiburones de mayor tamaño sus principales depredadores naturales. Su estrategia reproductiva, que produce solo unas cuantas crías capaces de alcanzar la madurez, ha sido exitosa en ambientes estables y limitados por depredadores; sin embargo, esto las deja altamente susceptibles al declive poblacional bajo explotación humana (Cortés 2000; Rigby y Simpfendorfer 2015). Los condrictios de aguas profundas presentan una productividad incluso menor que sus parientes costeros y pelágicos, lo que hace que sus poblaciones sean menos resilientes a la presión pesquera y más propensas al agotamiento (García et al. 2008; Simpfendorfer y Kyne 2009).

En las últimas décadas, la expansión de las pesquerías de aguas profundas ha incrementado significativamente la presión sobre los condrictios de aguas profundas, particularmente en regiones donde predominan la pesca de arrastre de fondo y el palangre de fondo (Baremore et al. 2021; Talwar et al. 2022). Muchos tiburones de aguas profundas son capturados como fauna de acompañamiento (bycatch) o son objeto de pesca dirigida por su carne, aceite de hígado y aletas; sin embargo, sus ciclos de vida lentos implican que incluso niveles bajos de pesca pueden ocasionar declives poblacionales severos. Dada su capacidad limitada de recuperación, la explotación continua sin un manejo efectivo podría llevar a muchos condrictios de aguas profundas hacia la extinción (García et al. 2008; Simpfendorfer y Kyne 2009).

En la revisión de Finucci et al. (2024), se encontró que la mayoría de los condrictios de aguas profundas (87.7%) son capturados de forma incidental en pesquerías de arrastre, palangre y redes agalleras dirigidas a especies como granaderos y merluzas. Mientras tanto, el 11.6% de los condrictios de aguas profundas son objeto de pesca dirigida.

Sin embargo, la pesca dirigida es una preocupación importante entre las especies amenazadas, afectando al 35% de las especies, particularmente aquellas de tres familias: tiburones peregrinos de profundidad (gulper sharks), galludos (dogfishes) y rayas de nariz dura (hardnose skates) (Finucci et al. 2024). La captura incidental en pesquerías de arrastre y palangre de aguas profundas sigue siendo un problema de conservación significativo, que frecuentemente conduce a declives poblacionales (Kyne y Simpfendorfer 2010). Adicionalmente, la degradación del hábitat y la huella creciente de las pesquerías industriales amenazan aún más a estas especies, resaltando la urgente necesidad de mejorar las estrategias de manejo y conservación.

Aunque no existen datos publicados que describan una expansión directa de las pesquerías del Caribe guatemalteco hacia hábitats de mar profundo, estudios regionales indican que pesquerías similares en el Atlántico occidental se han desplazado cada vez más hacia aguas más profundas tras el declive de los recursos costeros (Baremore et al. 2021; Talwar et al. 2022). Con base en estos patrones documentados, podría ocurrir una expansión comparable en el Caribe guatemalteco, particularmente a lo largo de la fosa de Caimán. Sin embargo, el grado en que las pesquerías locales puedan transicionar hacia hábitats más profundos sigue siendo, en gran medida, desconocido. Los pescadores artesanales de El Quetzalito reportaron que las zonas de pesca más profundas producen mayores capturas de meros y ocasionalmente tiburones pelágicos, lo que hace estas áreas atractivas; no obstante, estas observaciones deben interpretarse como percepciones locales y no como evidencia de una expansión sistemática.

Desde 2015, los esfuerzos liderados por Fundación Mundo Azul, en colaboración con pescadores artesanales, han permitido documentar al menos ocho especies de condrictios de aguas profundas en aguas guatemaltecas. Entre las más destacadas se encuentran Centrophorus granulosus (En Peligro) y Dalatias licha (Vulnerable), ambas especies de preocupación para la conservación debido a su limitado potencial reproductivo y su susceptibilidad a la sobreexplotación. Otras especies registradas incluyen Hexanchus griseus, Heptranchias perlo, Squalus cubensis, Scyliorhinus hesperius, Hexanchus vitulus, Cirrhigaleus asper, y la quimera Neoharriotta carri. Varias de estas representan hallazgos recientes y significativos para la fauna marina del país. Por ejemplo, los primeros registros nacionales de S. hesperius, H. perlo, N. carri y H. vitulus fueron reportados por Hacohen-Domené et al. (2016a, 2016b), Polanco-Vásquez et al. (2017), y Avalos-Castillo et al. (2020), respectivamente, mientras que D. licha y H. griseus fueron agregadas a la lista más recientemente por Sánchez-Jiménez et al. (2024a, 2024b).

Aunque cada año el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), a través de la Dirección de Normatividad de la Pesca y Acuicultura (DIPESCA), establece una veda de 4 meses para tiburones y rayas, el impacto actual de la pesca sobre los condrictios de aguas profundas en la región sigue siendo desconocido debido a la falta de monitoreo y reporte específico por especie. El objetivo principal de este trabajo es describir la diversidad y composición de captura de los condrictios de aguas profundas en muestreos tanto dependientes como independientes de la pesquería, realizados en el Caribe de Guatemala. Este estudio busca proporcionar información base esencial para orientar futuras estrategias de conservación y mejorar el manejo de estas especies vulnerables y poco estudiadas.

Material y métodos

Área de estudio

El estudio se llevó a cabo en la comunidad costera de El Quetzalito (Fig. 1), ubicada en el municipio de Puerto Barrios, Izabal, Guatemala. Desde 2015, Fundación Mundo Azul ha realizado monitoreo de desembarques de condrictios en esta comunidad. Recientemente, en 2022, la organización inició muestreos científicos con palangre en las aguas profundas del mar territorial caribeño de Guatemala, dentro del área marina del Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique (RVSPM), colindante con El Quetzalito.

Fig. 1 Área de estudio en el Caribe guatemalteco, mostrando la batimetría (m) y la ubicación de la comunidad costera de El Quetzalito. El mapa insertado (superior izquierda) indica la ubicación de Guatemala dentro de Centroamérica, mientras que el panel principal representa el mar Caribe, resaltando los rasgos geomorfológicos de aguas profundas de la fosa de Caimán.

Muestreos de monitoreo dependiente de la pesquería

Pescadores locales y jóvenes de El Quetzalito fueron capacitados para realizar el monitoreo de desembarques de condrictios capturados durante las faenas de pesca artesanal. Estos monitores formaron parte de un Programa de Ciencia Ciudadana. Los monitores registraron datos sobre composición de especies, número de ejemplares, longitud total (± 1 cm), arte de pesca utilizado y el número de embarcaciones que regresaban de la faena cada día. Se registró un total de 65 faenas de pesca artesanal entre febrero de 2015 y abril de 2025, en cumplimiento con la veda de tiburones y rayas. La veda de tiburones ocurrió de mayo a agosto, y la veda de rayas de junio a septiembre.

La captura por unidad de esfuerzo (CPUE) se calculó para cada especie como el número total de individuos reportados en un año determinado, dividido entre el número total de faenas de pesca realizadas ese mismo año. Adicionalmente, se calculó una CPUE global dividiendo el número total de individuos reportados en todos los años entre el número total de faenas de pesca durante el periodo de estudio. El programa de monitoreo documentó un total de 658 faenas de pesca durante el periodo de estudio; sin embargo, solo se incluyeron en el análisis los 350 lances de palangre de fondo, ya que los palangres operan en aguas más profundas que las redes agalleras y, por lo tanto, ofrecen una medida más confiable de la probabilidad de encuentro con especies de condrictios de aguas profundas. Cada lance de palangre se calan una vez al día y se recupera al día siguiente, lo que permite a los pescadores artesanales acceder a hábitats más profundos donde estas especies pueden encontrarse. El programa de monitoreo opera diariamente y cubre tres embarcaciones artesanales.

Los palangres artesanales constan de cuatro secciones de polipropileno (8 mm × 425 m cada una), para una longitud total de 1,500–1,700 m, y llevan aproximadamente 220 anzuelos circulares sin desviación (calibre 9/0). Las líneas se anclan en ambos extremos y se cebana con machuelo (Opisthonema spp.) o bonito (Sarda spp.). La profundidad operativa del arte varía según la especie objetivo: cuando se dirige a tiburones pelágicos, los pescadores generalmente calan el palangre entre 30 y 100 m, mientras que cuando se dirige a meros de asociación profunda, el arte se despliega a profundidades superiores a 200 m. Estos calados más profundos incrementan la probabilidad de interacciones ocasionales con condrictios de aguas profundas. Aunque no se dispone de mediciones precisas de profundidad para todas las faenas de pesca comercial, este rango operativo brinda una aproximación informativa de las profundidades a las que fueron capturados los individuos registrados en los desembarques comerciales.

Muestreos de monitoreo independiente de la pesquería

Se desplegaron palangres científicos en colaboración con pescadores locales en ocho sitios de pesca dentro de un área conocida por los pescadores de El Quetzalito como El Hoyo (Fig. 2). El Hoyo se ubica dentro de la fosa de Caimán, que contiene las zonas más profundas del Caribe. Estos muestreos se realizaron de septiembre de 2022 a abril de 2025, en cumplimiento con las vedas estacionales de pesca. Se desplegó un total de 75 lances de palangre de fondo científico a profundidades que oscilaron entre 315 y 467 m, a lo largo de 22 campañas científicas, con dos a tres lances desplegados por campaña dependiendo de las condiciones climáticas. Los individuos capturados fueron manejados siguiendo protocolos estrictos para minimizar el daño, según lo recomendado por el Protocolo 16022 del Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales (IACUC, 2022).

Cada tiburón fue sujetado en el agua junto a la embarcación por tres miembros del equipo mientras se registraba su identificación taxonómica, sexo y longitud total, midiendo esta última con una cinta métrica. Para individuos de gran tamaño (por ejemplo, el tiburón de seis branquias, Hexanchus griseus, de ~4 m), la medición puede implicar cierta aproximación. También se registró la condición física de cada tiburón al momento de la captura o liberación, para documentar señales de estrés o barotrauma, lo cual es particularmente relevante en especies de aguas profundas.

Adicionalmente, los tiburones fueron marcados con marcas Floy para obtener datos cruciales en caso de recaptura por parte de las pesquerías, tales como patrones de movimiento, tiempos de supervivencia y tasas de crecimiento. La CPUE se calculó para cada especie como el número total de individuos registrados en un año determinado, dividido entre el número total de palangres desplegados durante ese año. También se calculó una CPUE global dividiendo el número total de individuos registrados en todos los años entre el número de palangres desplegados durante todo el periodo de estudio.

Identificación taxonómica y características biológicas

Los ejemplares registrados en los desembarques y en los muestreos independientes fueron identificados al nivel taxonómico más bajo posible mediante guías especializadas y claves de identificación. Para las especies de mayor frecuencia se registraron longitud total, sexo, estado de madurez y características diagnósticas. La madurez de los machos se evaluó principalmente por el desarrollo y calcificación de los clásperes, mientras que la información disponible sobre hembras se contrastó con la literatura de cada especie.

Resultados y discusión

La combinación de los dos enfoques de monitoreo permitió documentar una diversidad de condrictios de aguas profundas mayor que la conocida previamente para el Caribe guatemalteco. Los registros dependientes de la pesca mostraron que las capturas artesanales aportan información valiosa sobre especies que habitan el talud continental, pero también reflejan la selectividad de las artes de pesca, los sitios visitados y las decisiones de los pescadores sobre qué ejemplares desembarcar.

Los muestreos independientes complementaron esta información al registrar especies y tallas que no siempre llegan a los puertos. En conjunto, los datos confirman la presencia de tiburones, rayas y quimeras asociados a ambientes profundos, incluidos taxones de distribución poco conocida en el Caribe occidental. El uso simultáneo de datos de desembarque, registros de pescadores y monitoreos dirigidos permite reconocer vacíos de información y reducir la subestimación de la diversidad local.

Diversidad de condrictios de aguas profundas

Se registraron especies pertenecientes a distintos grupos ecológicos, desde tiburones de seis y siete branquias hasta cazones, tiburones espinosos, tiburones gato, rayas y quimeras. Esta diversidad evidencia la heterogeneidad del margen continental guatemalteco y la conexión entre hábitats costeros, arrecifales y de aguas profundas. Varios de los registros constituyen ampliaciones de distribución o aportan datos biológicos escasos para la región.

Patrones de captura y talla

La composición de las capturas varió entre comunidades, profundidad, estación y arte de pesca. Algunas especies fueron registradas principalmente con palangres, mientras que otras aparecieron con redes de fondo. Las estructuras de talla y las proporciones de sexo deben interpretarse con cautela, ya que la cobertura espacial y temporal del muestreo no fue homogénea y los artes de pesca seleccionan tallas y especies de manera distinta.

Implicaciones para el monitoreo

Los resultados muestran que los programas de ciencia participativa y el monitoreo comunitario son herramientas esenciales para obtener datos sobre condrictios profundos, cuya observación directa es difícil y costosa. La participación de pescadores permite detectar capturas inusuales, recopilar fotografías, preservar ejemplares y ampliar el conocimiento sobre la distribución de las especies. Los monitoreos independientes aportan una referencia indispensable para contrastar la información dependiente de la pesca.

Conclusión

La integración de enfoques dependientes e independientes de la pesca reveló una diversidad notable de condrictios de aguas profundas en el Caribe de Guatemala. Esta evidencia aporta una línea base para evaluar cambios futuros, identificar especies vulnerables y orientar estrategias de manejo espacial y temporal. Se recomienda mantener el monitoreo a largo plazo, ampliar la cobertura de profundidades y temporadas, fortalecer la identificación taxonómica y promover acuerdos de comanejo con las comunidades pesqueras.

Información suplementaria

Los materiales suplementarios incluyen los registros de monitoreo, información de localidades, medidas biológicas y datos usados para los análisis de diversidad, captura por unidad de esfuerzo, estructura de tallas y composición de especies.

Agradecimientos

Agradecemos a las comunidades pesqueras del Caribe guatemalteco, a las personas que colaboraron en los monitoreos y al personal de Fundación Mundo Azul y las instituciones participantes. Su conocimiento local, apoyo logístico y disposición para registrar y reportar capturas fueron fundamentales para este estudio.

Financiamiento

El trabajo fue desarrollado con el apoyo de las instituciones y proyectos de monitoreo indicados por las personas autoras en el artículo original.

Disponibilidad de datos

Los datos que sustentan los resultados están disponibles en el artículo y sus materiales suplementarios, de acuerdo con las condiciones de la publicación original.

Contribución de autoría

Las personas autoras contribuyeron al diseño del estudio, monitoreo de campo, análisis, identificación taxonómica, interpretación de resultados y redacción del manuscrito.

Referencias

Consulta el PDF original para la lista bibliográfica completa y los detalles metodológicos de cada fuente citada.

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