Abejas, manglares y tiburones: la conexión inesperada que está ayudando a proteger los océanos en Guatemala

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Una iniciativa que une apicultura comunitaria, conservación de manglares y desarrollo sostenible está ayudando a proteger la biodiversidad marina, fortalecer a las comunidades pesqueras y reducir la presión sobre especies clave como los tiburones.

Una conexión inesperada entre abejas y océanos

¿Qué tienen en común una abeja, un manglar y un tiburón?

Aunque parecen pertenecer a mundos completamente distintos, en las costas de Guatemala, estos tres elementos están conectados por una misma realidad: comunidades pesqueras que buscan proteger el océano mientras desarrollan nuevas oportunidades económicas para sus familias. Las abejas son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas y la seguridad alimentaria mundial, ya que actúan como polinizadoras de una gran variedad de plantas silvestres y cultivos agrícolas. Se estima que alrededor del 75 % de los cultivos que consumimos dependen en alguna medida de la polinización, lo que convierte a estos insectos en actores esenciales para la producción de alimentos y la biodiversidad.

Sin embargo, las poblaciones de abejas están disminuyendo a nivel global. El uso intensivo de pesticidas, la pérdida de hábitat, el cambio climático, así como diversas enfermedades y parásitos, están afectando gravemente a estos insectos. La disminución de las abejas representa un riesgo no solo para la biodiversidad, sino también para la estabilidad de los ecosistemas y la seguridad alimentaria.

Manglares: ecosistemas clave para la biodiversidad y las comunidades

En Guatemala, uno de los ecosistemas más importantes para la biodiversidad y para las comunidades pesqueras son los manglares. Estos bosques costeros cumplen funciones ecológicas esenciales: protegen las costas contra tormentas y erosión, almacenan grandes cantidades de carbono y funcionan como criaderos naturales para numerosas especies marinas.

Los manglares también sostienen las pesquerías artesanales de las que dependen muchas familias costeras y albergan una gran diversidad de especies, incluyendo peces, crustáceos, aves y reptiles. Se estima que Guatemala cuenta con entre 20,000 y 25,000 hectáreas de manglar, lo que los convierte en uno de los ecosistemas costeros más valiosos del país.

No obstante, su estado actual es preocupante. En las últimas décadas se ha perdido aproximadamente la mitad de los manglares originales debido a la expansión agrícola, particularmente de palma africana y ganadería, la tala para leña y madera, la contaminación de los ríos que desembocan en las zonas costeras, el desarrollo de infraestructura turística y camaroneras, así como los efectos del cambio climático que provocan el aumento del nivel del mar y alteraciones en la salinidad del agua.

La pérdida de manglares no solo amenaza la biodiversidad, sino también los medios de vida de muchas comunidades costeras.

Apiarios en manglares: una solución basada en la naturaleza

Ante estos desafíos, la Fundación Mundo Azul ha impulsado una iniciativa innovadora que conecta la conservación de manglares con el bienestar de las comunidades: el establecimiento de apiarios comunitarios en ecosistemas de manglar. 

La iniciativa aprovecha una relación natural, ya que las abejas se alimentan del néctar de las flores de mangle. Esto permite producir miel y otros productos derivados mientras se incentiva la protección del ecosistema. 

Por medio del programa, pescadores y especialmente mujeres de las comunidades costeras han recibido capacitación en manejo de colmenas, producción de miel y elaboración de productos derivados como polimiel, velas de cera y jabones artesanales. Además, se han impartido talleres de educación financiera que fortalecen las capacidades locales para administrar ingresos, analizar mercados y desarrollar emprendimientos sostenibles. 

Este modelo permite diversificar las fuentes de ingreso de las familias y reducir la dependencia exclusiva de la pesca, fortaleciendo la resiliencia económica de las comunidades costeras.

Menos presión sobre el mar, más vida en los océanos

La diversificación económica también es clave para la conservación marina. Muchas comunidades costeras dependen casi exclusivamente de la pesca, lo que puede aumentar la presión sobre los ecosistemas marinos.

Entre las especies más afectadas se encuentran los tiburones, depredadores topes que desempeñan un papel fundamental en la salud de los océanos. Al regular las cadenas alimenticias, ayudan a mantener el equilibrio de las poblaciones marinas y la diversidad de especies.

Sin embargo, en las últimas décadas muchas poblaciones de tiburones han disminuido más del 70 %, principalmente debido a la sobrepesca y a la captura incidental en redes de pesca industrial. La pérdida de estas especies puede alterar el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Una solución donde ganan las comunidades y la naturaleza

Las iniciativas que conectan abejas, manglares y comunidades pesqueras demuestran que la conservación puede avanzar de la mano con el desarrollo local. Al impulsar alternativas económicas sostenibles y fortalecer el liderazgo comunitario, especialmente de las mujeres, estos proyectos contribuyen a reducir la presión sobre los recursos marinos, proteger los manglares y conservar la biodiversidad marina.

Porque cuidar el océano no siempre comienza en el mar. A veces empieza en los manglares, con comunidades comprometidas y con el zumbido de una abeja que, silenciosamente, también ayuda a proteger la vida en los océanos.

Apoya soluciones que protegen el océano desde las comunidades. Tú donación ayuda a fortalecer proyectos de apicultura en manglares, generar ingresos sostenibles para familias costeras y reducir la presión sobre especies clave como los tiburones.

¡Dona hoy y sé parte de la protección de los océanos de Guatemala!